Hace pocos días, el vocero del comando de José Kast Rist publicó una columna en La Tercera titulada, sin matices, “Parásitos”. En ella, calificó a los funcionarios públicos como una carga para el Estado. Lo más preocupante no fue la dureza del lenguaje, sino que ninguna autoridad del Partido Republica la desautorizó. Ni su líder, Kast, que solo intentó “explicarla”, ni Ruth Hurtado, secretaria general de la colectividad, mismo partido que patrocina la candidatura del general (r) Cristian Vial en el Maule.
Ese silencio, más que prudencia, es una señal política: expresa una mirada despectiva hacia lo público, hacia el Estado y hacia quienes lo sostienen día a día. Los profesores, los trabajadores de la salud, los funcionarios municipales, los asistentes sociales y los servidores públicos que, con su esfuerzo, mantienen en pie al país incluso cuando el mercado se ausenta.
Y aquí surge una paradoja mayor: el único mérito público conocido del general Vial no proviene de alguna propuesta, gestión o idea, sino de una escena simbólica —su solicitud de permiso, con rostro adusto y gesto desafiante, al Presidente Gabriel Boric durante la primera Parada Militar de su gobierno—. Esa imagen, amplificada por redes y noticieros, bastó para convertirlo en figura política para algunos sectores de derecha. Pero ¿desde cuándo la rigidez marcial es sinónimo de liderazgo civil? ¿Por qué esa fascinación persistente con el uniforme, el fusil y las botas?
Seguir leyendo en: https://elmauleinforma.cl/de-parasitos-uniformes-fusiles-y-otras-hierbas/
O en: