Lo que pasó en el Maule, en la senatorial y en el Distrito 17 en la elección de diputad@s, no es solo un buen resultado electoral: es el cierre de un ciclo marcado por liderazgos que le hicieron daño a nuestra región y la apertura de una etapa distinta, más responsable y conectada con la gente. Quienes me leen saben lo que he planteado sobre Juan Antonio Coloma Álamos, Francisco Pulgar o incluso Jaime Naranjo: el Maule necesitaba dar una señal clara de que no está disponible para personalismos ni para estilos que se alejan de la ética pública y de las prioridades reales de nuestras comunas.
Hoy podemos decir con orgullo que pasamos de 1 a 2 senadoras progresistas en la región, Paulina Vodanovic liderando el sector, con sentido de coalición y Beatriz Sánchez, con un liderazgo también comprometido con el sector.
Luego, subimos nuestra repsentación de 2 a 3 diputadas y diputados del sector en el distrito 17. Eso significa más voces defendiendo la educación pública, la salud digna, el trabajo decente y las pensiones justas; más capacidad para poner en el centro a las y los maulinos y no a los intereses de siempre.
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